Visita al orfanato II

Nyuma OrfanatoLa verdad es que ciertos periodos de tiempo pasan volando. Como anunciamos hace ya dos meses, la sangüesina Lorena Arbeloa iba a venir a compartir su tiempo con los niños del orfanato de Moyo. Pues hoy es el día en el que se despide de ellos para poner rumbo a casa. Pero antes de irse decidimos realizar una segunda visita a dicho orfanato, pero en este caso el objetivo era bien distinto. Nuestra escuela de música quiso ser parte del trabajo de Lorena y fuimos con varios de nuestros alumnos a tocar un poco de música para ellos. Los niños prácticamente estaban en estado de shock, alucinados por los instrumentos y por el sonido que producían. Apenas seOkkudi Orfanato movían, no hablaban en absoluto y no podían dejar de mirar los instrumentos. Hay quien quería tocarlos y descubría que al tacto también resulta interesante por el cosquilleo que produce. Tras
escuchar atónitos la primera canción, Nyuma, Okkudi e Ijjo tocaron Au logo, el himno de los Madi. Algunos de ellos no solo conocían la canción, sino que saben su letra y la cantaban mientras los alumnos tocaban. Una buena experiencia, tanto para los niños del orfanato como para los alumnos.

Os ponemos  un enlace para el pequeño vídeo que grabamos.

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Con ellos, no para ellos

Tras dos semanas enfermo de malaria y tres tratamientos que dejaron mi cuerpo poco menos que para el arrastre, escapé una semana a Gulu, al Centro de Animación de las Misioneras Combonianas, donde he podido descansar para volver al trabajo. He tenido ocasión de trabajar en la redacción del proyecto para el año 2015, pero sobre todo he tenido ocasión de mantener largas conversaciones con Mª Teresa Azparren, destinada en Uganda desde hace más de 40 años. Estas conversaciones me han servido para comprender un poco más la sociedad ugandesa.

BandaMª Teresa estaba presente en Moyo en lo peor de la guerra de Obote contra Idi Amin. Escaparon una vez a Sudán y estuvieron a punto de hacerlo una segunda vez. Cuando por fin se calmaron las cosas y la población comenzó a regresar desde sus refugios en Sudán y Congo, asistieron a la total destrucción de las estructuras de Moyo. Sin embargo, según cuenta Mª Teresa, la pérdida de algunos edificios creados por la congregación comboniana no produjo entre la población tanta tristeza y malestar como cabía esperar. La reflexión a la que esta situación llevó a Mª Teresa es la siguiente: hemos estado construyendo cosas para ellos, no con ellos.

La esperanza de la labor que estamos realizando este año en Moyo y que queremos prolongar y ampliar el año que viene es que realmente responda a una necesidad que sus habitantes tienen, no a una necesidad que nosotros hayamos visto. No en vano, la banda de Moyo existe desde hace años y la idea de venir y tratar de mejorar su situación surgió en conversación con su patrón, Luke Anyama. Posteriormente y una vez aquí, hemos podido deterctar otros lugares en los que podríamos tratar de desarrollar proyectos similares, pero con mucha más profundidad y un alcance mucho mayor. Nuestras visitas al Ministerio de Educación y Deportes se deben a las ideas que estamos tratando de poner en marcha y que iremos comunicando conforme tomen forma. La esperanza de este que escribe es la de que su trabajo sea con ellos, no para ellos.

2ª reunión en Kampala

Makerere

En una salida fugaz a Kampala hemos tenido ocasión de conversar por segunda vez en el Ministerio de Educación y Deportes. La Comisionada Margaret N. Nsereko ha delegado en su compañera Mugisha Annet, quien ya asistiera a nuestra primera reunión. No hay mucho que comentar sobre la reunión, salvo confirmar que el interés existe y de que nos han informado de los pasos que debemos seguir para contactar con la Secretaria Permanente del Ministerio de Educación y Deportes. Es ella la que deberá aceptar nuestra propuesta, pero para hacerlo se comunicará con Mugisha y Nsereko, quienes aconsejarán seguir adelante con el proyecto. En definitiva, la aceptación oficial de la labor que proponemos a estas alturas parece ser cuestión de un simple trámite que con el tiempo necesario se hará. Pero hay otro elemento crucial en el desarrollo de nuestra propuesta para el año 2015. Queremos incluir nuestro proyecto en el departamento de cooperación de la Universidad Pública de Navarra  (UPNA) y para ello será necesario, como requisito indispensable, que dicha universidad firme un convenio con una universidad local. En nuestro caso, por historia y por contar con una buena facultad de música, la elegida es la Universidad de Makerere.

Como ya ocurriera con el Ministerio, acudimos a Makerere de la mano de Susan Ndezo, persona muy ligada al Profesor Tamusuza. Justinian Tamusuza completó sus estudios de música en Alemania y EE.UU.. Es un hombre muy activo y responsable de la salida de muchos músicos de sus aulas. Nuestra propuesta de traer estudiantes de la UPNA para que puedan trabajar enseñando música le parece fantástica. Se levanta para poder estrechar mi mano y nos asegura que hará todo lo que esté en su mano para que esta iniciativa triunfe. El problema en Uganda no es la música en sí, sino la enseñanza de la música. Con nuestra propuesta podríamos estar atacando de raíz una de las grandes carencias del sistema educativo ugandés. Con la ayuda del Ministerio y el apoyo de las Universidades de Navarra y Makerere tenemos todos los ingredientes para poder hacer algo de calidad. Además, Tamsuza lamenta que en Uganda no cuenta con músicos para poder realizar conciertos y me propone que toquemos algo en nuestra próxima cita. Lo intentaremos.