Sobre la mujer

Alumnas en claseCierta tarde estaba atendiendo a dos alumnos de flauta. Uno de ellos antes de la clase de lenguaje musical y el otro después de la misma. Empecé con Ronald, un chico que realmente está enganchado a esto de tocar y viene prácticamente a diario, incluidos fines de semana, a fin de poder tocar un rato (al principio se pasaba hasta tres horas, cuando todavía no era capaz de tocar más que tres notas). La clase fue bien, como es costumbre. Al finalizar le dije a Auma que le tocaba a ella, pero replicó que tenía que marcharse. Sorprendido, le pregunté por qué. Rápidamente me explicó que su madre estaba enferma y que tenía que ir a casa a conicar. Evidentemente no repliqué y le dejé ir.

Al principio del curso, cuando estábamos intentando coordinar todo con Anyama Luke, procuramos que los alumnos que viven más lejos tengan la clase antes y los que viven más cerca sean los últimos. Tras situaciones como esta ese criterio va a tener que ser revisado y sustituido por otro. Y realmente va a ser una cuestión compleja, porque, aunque hay alumnos a los que no les preocupa llegar a casa cuando casi es de noche, hay otros para los que sí es un problema. Esto implica que habrá que tener muy en cuenta tanto las dificultades que implica vivir lejos como las dificultades que implica ser mujer.

En conversación con la familia de Raphael Baku, él comentaba que antes de la guerra los hombres se implicaban mucho más en las labores. Trabajan duramente el campo y normalmente se hacían cargo de las labores físicamente más exigentes. A día de hoy normalmente la mujer lo hace casi todo. Y eso es lo que le ha pasado a Auma, que en vistas de que la madre necesita ayuda, es ella y no el padre o algún otro familiar masculino, la que tiene que hacerse cargo del asunto. Existen muchas costumbres sociales que dejan a la mujer en una situación de inferioridad. Por ejemplo, se arrodillan al saludar o preparan comida para los invitados pero luego no comen con ellos. Lo que le pasó a Auma aquella ocasión y estos signos sociales están claramente conectados.

Puede que si el proyecto se alarga lo suficiente en el tiempo podamos hacer ver a los hombres y mujeres de Uganda que una mujer con las oportunidades que se merece y en un contexto social diseñado tanto para hombres como para mujeres, puede aportar lo mismo que un hombre. No son pocos los que se han dado cuenta de que la música no es simplemente algo que se estudia o algo que alimenta a la persona (¡que no es poco!). No son pocos los que saben que la música puede ser una opción laboral seria. Lo que le puede pasar con Auma es que pierda una gran oportunidad. Tengo la esperanza de que poco a poco todos aprenderemos a valorar el deseo y los intereses de las personas sin que su sexo suponga una compliación.

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Reunión en Kampala

Amanecer sobre el Nilo - ParaaTras nuestra reunión con Margaret N. Nsereko a mediados del pasado mes de mayo, acordamos contactar y reunirnos con Kago Hillary, actual director de la Escuela de Magisterio de Lodonga. Margaret propuso que Lodonga fuera el núcleo del proyecto que le propusimos para trabajar en las enseñanzas musciales en Ugan
da. No sabemos la razón, pero el hecho de que Lodonga haya sido en los últimos años la escuela con mejores calificaciones en los test nacionales parece un factor de peso. El caso es que Lodonga está en West Nile, la zona en la que trabaja Solidarios con Arua-Arua elkartasuna, que es la zona menos desarrollada del país. Así que a nosotros la propuesta nos viene como anillo al dedo.

La reunión con Kago fue corta, porque Nsereko ya le había llamado antes y explicado la idea. Él debía solicitar al Ministerio, a través de la persona de Margaret, poder realizar este proyecto de cooperación. El caso es que desde el principio dejó claro que la propuesta le parece muy interesante y que ya tenía preparada la solicitud para el ministerio. Una vez hablado el asunto, analizadas las posibles dificultades, tanto Kago como nosotros vimos que el proyecto es viable, ya que el apoyo institucional oficial parece estar ahí y desde la Escuela de Lodonga desean poder obtener nuevas herramientas para su trabajo.

Es demasiado pronto para desvelar detalles, pero nuestra propuesta es sencilla y está encajando a la perfección en los esquemas de los Ugandeses. Ahora mismo el único reto es obtener los fondos necesarios y encontrar los voluntarios interesados y con el perfil requerido.