Visita al orfanato de Moyo

El luOrfanato 1gar está construido al estilo de los colegios de Uganda: Se levantan una serie de edificios que dejan un pasillo central que hace las veces de patio de recreo y zona de paso. Aquí el invierno no existe, así que con poco basta para tener un lugar acogedor. A nuestra llegada, una marabunta de niños nos invade, nos cogen de las manos, se sorprenden por nuestro pelo y nos piden continuamente que los levantemos en brazos. Se trata de los niños del nivel 3, con edades entre los 3 y 5 años. Los del nivel 2, sentados todos ellos juntos, reaccionan de muy distintas maneras: algunos lloran, ya que piensan que somos médicos que venimos a vacunarles o simplemente porque les asusta ver una piel tan blanca; otros simplemente nos admiran. Este nivel va desde el año y medio hasta los 3. Y, por últimoOrfanato 2, dentro de las estancias y metidos en sus cunas, están los bebés del nivel 1, que van desde los recién nacidos hasta el año y medio. Aunque no es propiamente un nivel, hasta que no cumplen 3 meses de edad los tienen aparte.

Nos preguntamos por qué no hay hombres en el centro, pero la respuesta es que sí los hay, sólo que se encargan de labores que no afectan directamente en los niños. Vaya, que ellos no cuidan de los niños, pero se encargan de trabajar las tierras de que dispone el centro y cuidan el ganado, etc. Está claro que en la mentalidad de los hombres de Uganda sigue imperando el modelo de tareas de mujer y tareas de hombre. Algunas mujeres del personal nos enseñan los espacios y nos explican cómo organizan a los niños, por ejemplo, para bañarse o ir a hacer sus necesidades. Hay distintas zonas tanto para lavarse como para las necesidades. En conjunto, el lugar está muy apañado, disponen de lo que necesitan y, a falta de buenas ropas, los niños tienen todo lo imprescindible. Incluso hay un pequeño Orfanato 3dispensario para la atención sanitaria más básica. Básicamente, lo esencial lo tienen cubierto, pero, como es natural en un orfanato, todos estos niños y niñas tienen una carencia: afecto. Disfrutan sobremanera viendo caras nuevas. Por suerte, el próximo mes de julio una vecina de la localidad navarra de Sangüesa, Lorena Arbeloa, se dejará caer por aquí y realizará unas actividades con los niños. Además es músico, así que con un poco de suerte podremos tocar alguna que otra canción para los huérfanos.

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Subida al Otze

Se trata de una montaña privilegiada, puesto que desde la cima se obtiene una vista espectacular del río Nilo en una zona en la que el cauce se ensancha muchísimo, creando pequeñas islas, y realiza un giro de unos 45º para marcar la separación entre Sudán del Sur y Uganda. Nos aproximamos con el coche hasta la población de Amua, donde dos grandes antenas de telefonía móvil nos sirven de referencia constante. A partir de ahí, se trata de una excursión sin apenas complicaciones de una duración aproximadad de hora y media.

El plan era encontrarnos a las 10:00 en el punto de desvío de la carretera principal, puesto que nosotros veníamos de Moyo pero otro grupo venía de Adjumani, al otro lado del Nilo. El caso es que a causa del ferry el grupo de Adjumani se retrasó una hora. En ese tiempo de espera podíamos escuchar Otze flautael sonido de una flauta sonando por las proximidades. Sonaba muy ágil y el sonido era nítido, como si el instrumento, a pesar de estar en un espacio muy abierto, sonase con mucha fuerza desde la distancia. Nos acercamos y vimos un pequeño grupo de mujeres con unas grandes y tentadoras cestas de mangos, además de un sencillo campesino que alternaba el golpe de azada con el golpe de pulmón, pues era él quien tocaba la flauta. Era una flauta hecha con madera de bambú, de sólo 4 agujeros Le escuchamos tocar, pero también le escuchamos hablar. Nos contó que una vez fue soldado, pero que tuvo un accidente que afecto a sus facultades mentales. A partir de ahí, todo le fue mal. A pesar de tener varios hijos, ninguno está con él. Alguno murió. El mayor, que tenía una casa junto a la suya, hace años que se fue a Sudán del Sur y nunca ha vuelto. Tan sólo quedan las ruinas de la casa. La mujer le fue arrebatada, porque la dote a pagar por cada hijo que concibiera era demasiado alta y no pudo hacerle frente. Y ahí estaba el hombre, sólo con sus cabras y su flauta. Y tocando la flauta lo dejamos, tal como lo encontramos. Eso sí, sonriente y amable.

Nuevas alumnas en Moipi

Tras la conversación mantenida el 8 de mayo con las hermanas responsables del convento Sacred Heart de Moipi, hoy toca comenzar las clases.

Llegamos al convento y debemos esperar un poco a que terminen su clase anterior, pero realmente es eso: un poco. En diez minutos, estamos colocando las cosas en el aula y empezando con la clase.

Lo primero consiste en sacar la gran mesa donde trabajan a la calle, despejando de esa manera el tuku en el que trabajaremos. Sólo dejamos la pizarra que traemos con nosotros (con los pentagramas pintados) y las sillas para sentarnos. Necesitamos espacio para movernos, ponernos de pie, levantarnos e ir a la pizarra y, sobre todo, formar un círculo para desarrollar la clase.

IMGP6210La hora transcurre por derroteros esperados. Son atentas, tímidas al principio, pero luego participativas y muy, pero que muy organizadas. Se notan a la perfección los roles adoptados en la comunidad. Dos de ellas despuntan en cuanto a soltura y ganas de hablar. Otra más se esconde tras sus compañeras, pero cuando le obligamos a contestar, lo hace con criterio. Las demás, maravillosas, toman nota de todo lo que decimos y nos devoran con los ojos.

Una hora después, terminamos la clase de lenguaje musical y decidimos charlar con ellas sobre los instrumentos. Les ofrecemos flauta, guitarra, trompeta y trombón. Evidentemente, si no quieren instrumento, sólo clase de lenguaje musical y, con pena, les informamos de que por el momento nos resultan imposible las clases de piano.

Al final la distribución resulta como sigue: dos flautas y cuatro guitarras. De esa manera, nuestras clases en Moipi se distribuirán con una hora de lenguaje musical y media hora de instrumento por parejas, Lunes y Jueves. Buen horario.

Tras la charla, todavía tenemos 20 minutillos más de clase para afianzar alguno de los aprendizajes recién obtenidos y confirmarnos en la impresión de seriedad e interés de las monjas para con nosotros y el estudio de la música.

Abandonamos el convento contentos, satisfechos y consolados por el recibimiento. Una clase sensacional, unas actitudes envidiables y una organización que nos tiene en cuenta. Cuando en Agosto llegue el resto de las novicias, habrá que reorganizarlo todo, pero el futuro en este centro se plantea sensacional.

En el Ministerio de Educación

Desde nuestra llegada a Uganda, uno de los retos principales de nuestro proyecto ha sido la educación del profesorado. Tenemos bien presente que educar a un niño es exactamente eso: educar a un niño. Pero, asimismo, sabemos que educar a un profesor implica llegar a cientos de ellos.

En Uganda existen dos tipos de centros de formación del profesorado. En primer lugar, los PTC, destinados a profesores de primaria y, en segundo, los NTC, cuya labor consiste en formar profesores nacionales. Esto es, profesores de secundaria. Es en los primeros (PTC) donde creemos que podremos focalizar la labor educativa.

A mediados de mayo conseguimos una cita con Sr Inmaculate, directora de Christ the King, uno de los dos centros de formación del profesorado de Gulu. Tras la charla, sacamos dos cosas en claro: está abierta a recibirnos en su staff, hacernos un hueco en el horario y que comencemos a trabajar con los profesores. El único problema que nos indica es la imposibilidad de contar con dinero. Y este es un imponderable, puesto que nos deberíamos desplazar desde Moyo y dormir y comer el tiempo que estuviéramos allí. Sr Inmaculate se define impotente en el tema económico y nos informa de que, para que este proyecto tenga visos oficiales y podamos conseguir la financiación necesaria, convendría que nos pasáramos por el Ministerio de Educación y Deportes, en Kampala.

Aprovechando que tenemos que ir a Kampala, nos pasamos dos días después por el Ministerio de Educación y Deportes. Enfrente de nosotros, Margaret M. Nsereko, Commissioner Teacher Instructor Education & Training (MoES), la directora del departamento de educación del profesorado del Ministerio. Por encima de ella, sólo el ministro.

La reunión transcurre por unos cauces bastante favorables a nuestros intereses. Les explicamos el proyecto inicial (educar a los profesores de Christ the King en música), pero enseguida se animan. Los ojos se les encienden y empiezan a proponer agrandar el proyecto, abarcando las 45 escuelas de formación del profesorado existentes en Uganda y desplazando nuestro centro de operaciones a la capital.

De hecho, nuestra sensación es de que van demasiado rápido. Lo que pretendemos es comenzar un proyecto piloto de colaboración entre la UPNa (Universidad Pública de Navarra) y/o el CoSuMNa (Conservatorio Superior de Música de Navarra) y el Gobierno de Uganda para traer un par de estudiantes de pedagogía musical a modo de voluntarios y que realicen el proyecto fin de carrera aquí. De esa manera, todos salen ganando.

Pero claro, organizar el trabajo en 45 instituciones exigiría coordinar y organizar entre 90 y 135 personas sólo contando con los españoles que vinieran. Luego hay que tener en cuenta los gastos que se derivarían del avión, los desplazamientos internos, las comidas, el alojamiento… Y, no menos importante, encontrar esa gran cantidad de personas interesadas en realizar un año de voluntariado en Uganda. Demasiado para el comienzo.

Pero lo cierto es que están interesadas. Por el momento, nos informan, los pasos a seguir son claros. Margaret nos comenta tres diferentes líneas de actuación:

  • Redactar un proyecto y presentarlo en directamente en el Ministerio.

  • Charlar con el director de algún PTC y que sea él directamente el que solicite de manera formal fondos para llevar a cabo nuestro proyecto.

  • Asistir a alguna reunión del Teacher’s evaluation group, que tiene lugar de manera bimensual en Kampala y donde están presentes todos los directores de PTC nacionales.

Ante este escenario, entre todos convenimos presentarnos en el PTC de Lodonga, que durante los dos últimos años ha estado a la cabeza nacional en lo que a resultados se refiere y que se encuentra relativamente cerca de Moyo. De poder realizar algo este año, lo haremos allí y, en caso contrario, podríamos establecer el PTC de Lodonga como el corazón del proyecto.

Salimos de la reunión bastante satisfechos. En palabras de la responsable, “la educación musical es uno de los retos de nuestro ministerio”. Veremos cómo se desarrolla todo, pero el comienzo ha sido prometedor.

Nuevo enfoque

Uno de los puntos más importantes del proyecto es enseñar a profesores para que estos puedan seguir adelante con la labor en el futuro. Es complicado realizar en un sólo año algo que sea de verdadero calado, pero puede que con tan solo introducir los fundamentos más básicos consigamos que se desencadene un proceso natural. Pero si de por sí es complicado, lo es más cuando la asistencia de los profesores que voluntariamente han aceptado participar es tan escasa. Estamos intentando trabajar con profesores de los colegios Moyo Boys y Moyo Girls, pero su asistencia no es la que debería ser ni por asomo. Necesitamos un nuevo enfoque.

Recientemente hemos hablado con Michael, secretario de educación del distriro. Él se ofreció a hablar con los directores de los dos centros y tratar de alguna manera de animarlos a que sean más fieles a las lecciones. Además lanzó una propuesta que coincide exactamente con lo que queríamos proponerle: hablar con otros colegios de la zona para ver si hay más profesores interesados en recibir clases de música. Ahora mismo nos encontramos en un periodo vacacional, así que no podemso avanzar mucho, pero a la vuelta del parón trataremos de poner estas ideas en marcha.

Por otro lado, ayer mismo acudimos al convento del Sagrado Corazón en Moipi. Es un lugar dedicado a las novicias de la congregación. Ellas nos pidieron acudir allí para enseñarles música. Teniendo en cuenta que ha surgido de ellas y que, además, estas novicias serán maestras cuando acaben su proceso de formación, creemos que es una oportunidad de ampliar el alcance de nuestra labor. El día 22 de mayo empezaremos a trabajar allí. Por primera vez las clases van a ser fuera del Centro Multiusos, pero lo cierto es que el espacio que tienen las hermanas construido para las clases es una maravilla. Así que allá vamos.

Recursos de VMP

Gracias a la aportación de la escuela de música Irabia-Izaga, Vura Music Project contó desde el principio con dos trompetas y dos trombones, a los que se añadieron dos flautas compradas con el dinero recaudado en los conciertos de Luzaide/Valcarlos y Atarrabia/Villava. Por nuestra parte, añadimos una flauta que tenía en desuso en casa y Roberto sumó una maleta para trompetas, cuatro boquillas y diverso material de limpieza y mantenimiento. Con este material ya podíamos echarnos a andar.

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Trompeta Consolat de Mar junto a trompeta de la banda.

Al llegar a Uganda hemos visto que los instrumentos con los que contaba la banda no responden a los estándares de diseño y tamaño de los instrumentos occidentales. Y el estado de deterioro de los mismos es muy avanzado. Así que la aportación que realizábamos se nos hacía muy pequeña. En ese momento empezamos a escribir a distintos fabricantes y vendedores y recibimos la respuesta de Consolat de Mar. Ya hemos recibido en Uganda una pequeña aportación y la mejor noticia es que en Navarra nos esperan unos cuantos instrumentos más que generosamente nos han dado.

Las dificultades llegan con el transporte. No contamos con fondos suficientes como para realizar envíos internacionales, así que tenemos que esperar a que personas de nuestro entorno vengan a Uganda de visita y realicen el esfuerzo de transportar nuestros instrumentos como parte de su equipaje. Y, claro, la capacidad de acarrear bultos es limitada, así que a pesar de que en julio viene una pareja de amigos de mis padres de visita, probablemente no van a poder traer todos los instrumentos con los que contamos. Va a haber más oportunidades, pero el retraso hará que podamos sacar menos partido a las herramientas de que disponemos actualmente.

Así que, gracias a la aportación particular y a la inestimable colaboración de Consolat de Mar, aunque sea poco a poco, vamos consiguiendo un pequeño patrimonio que ponemos a disposición de nuestros alumnos con la única condición de que sean cuidadosos y se comprometan con el estudio.