Lo que ocurre en Moyo mientras no estamos

A fin de cuentas, el proyecto sólo funciona durante algo más de 5 meses al año. Pero ellos viven allí, como es natural, todos los meses del año. Siempre nos pregunta la gente quién está allí mientras nosotros estamos en casa. La respuesta es que no hay nadie, no hay ningún profesor con la capacidad de impartir estas clases de instrumento y mucho menos aún las de lenguaje musical. Sin embargo, la vida sigue y su afán por seguir mejorando les lleva a esto, a seguir practicando, a que los que más saben enseñen a los que menos tiempo llevan. Señoras y señores, esto es Vura Music Project en estado puro.

Gracias a Carol Mayer Lee por hacernos llegar este vídeo.

Volver a Uganda, por Cristina Otero Correa

Dice Orwell que para escribir bien utilices pocas palabras y uses aquellas que más se parezcan a lo que quieres decir. En este caso, os prometo que es muy difícil ser precisa y sobre todo breve, pero lo intentaré. Hace más de cuatro meses que he llegado a España y, de nuevo, empiezo a contar los días para mi vuelta a Uganda. He estado dando clases como profesora de clarinete en la escuela de música de Adjumani, Lajopi Music School, donde continuaré en junio.

Irme a Uganda fue una decisión de las que no piensas; ni siquiera fue un típico ‘este es el momento’, fue un “quiero irme y me voy a ir”. No fue fruto de una idea planeada, sino de una convicción fundamentada en la necesidad de recuperar la sencillez, la humildad y la amabilidad impropios de este sistema occidental, en el que unos se enriquecen a costa del empobrecimiento de los otros. Por todos es sabido que nos hemos deshumanizado, pero yo quería comprobar y sentir por qué creía que estaba en lo cierto.

Llegué a Uganda y me emocioné, me ilusioné, me calmé… Es muy difícil explicar qué significa el mal de África porque, definir algo que no sabes traducir al lenguaje, resulta tremendamente complicado. Siempre que me preguntan qué tal ha ido mi experiencia, yo respondo que Uganda me ha enseñado a vivir; y, sencillamente, por eso vuelvo.

P1070793

Y por eso no vuelvo sola. No sólo los niños de la escuela nos han dado demasiadas razones para que tengamos que volver, sino que la gente, el pueblo, la naturaleza, no tiene nada, pero lo tiene todo.

Nos presento con esta fotografía: Aritz, Edurne, Ismael, Salva y yo, en el Lago Victoria, junto a Jinja.

Es conocido que el mundo es de quien más ligera lleva la mochila, y así es. Uganda nos llama para participar con ellos, para compartir con ellos y para colaborar con ellos, y repartir es reducir el peso, sin lugar a dudas. Nuestra labor en aquella escuela de música no es la de dar, sino la de colaborar, porque en ese intercambio nosotros recibimos mucho, muchísimo, tanto como para tener que volver.

Cinco meses largos albergan muchas historias y momentos inolvidables. Recuerdo un día, tan especial como cualquier otro, en el que antes de dormir me senté en el campo para contemplar las estrellas, la verdad es que allí el cielo, y más si es de noche, es toda una obra de arte. Mientras las miraba, además de sentir cómo los mosquitos me pretendían, empecé a darme cuenta de que llevaba unos meses en Uganda, en un pueblo al norte del país, y cada día que me levantaba tenía mil motivos para sonreír a pesar de no tener ni la mitad de lo que una persona de mi edad, en España, cree querer tener. No necesitaba nada que no pudiera darme yo con mis propias manos, o que, con la participación en comunidad, no pudiera conseguir. Me llené por dentro mirando las estrellas, porque sentí que nunca había sido tan feliz como en aquel momento.

16998052_167927580380332_7229731681211749879_n

El de la derecha es Grace, él es nuestro responsable en Uganda, quien nos espera con los brazos abiertos. Él es quien nos cuida. Y la blanca, de ojos hinchados soy yo. Esa foto fue la última que me hice allí, en mi casa de Adjumani, el día antes de volver.

Os invito a quienes tengáis dudas, que probéis, que os atreváis a disfrutar de todo aquello del continente del que poco nos han hablado en el colegio. Y que, si lo hacéis, no os sorprendáis cuando la perspectiva cambie, el mundo os crezca y la vida también. Esto es como el amor, quien lo probó lo sabe, así que, ¡adelante!

copia1Kerizi

Cristina

Nueva convocatoria de voluntarios

Queridos amigos, ha llegado la hora. Estamos ya inmersos en la última fase de preparación de nuestro proyecto, que es la búsqueda de voluntarios. Dado que algunos de los voluntarios del año 2016 van a regresar, en esta ocasión la convocatoria es más corta. Si queréis participar, no dudéis en enviar vuestro curriculum.

VM 2017 1VM 2017 2

Proyecto en Teaming

Pantaila-argazkia_2017-03-07_14-13-13Vura Music Project es una iniciativa de una pequeña ONG de Navarra. Nuestra condición de pequeños hace que conseguir los fondos para llevar a cabo este proyecto suponga mucho esfuerzo y dificultades. Por este motivo, hemos decidido poner en marcha un proyecto de crowdfunding en la plaraforma Teaming. El funcionamiento es simple: el usuario se registra y escoge qué proyecto o proyectos apoyar, aportando 1€ al mes a cada uno. Puede parecer una cantidad muy pequeña, y esa es justamente la gracia. Un proyecto que requiere de una cantidad aproximada de 30.000€ anuales para funcionar a pleno rendimiento, necesita de un apoyo muy reducido para ser viable.

Este es el enlace: https://www.teaming.net/vuramusicproject

A través de Teaming no buscamos cubrir la mayor parte de nuestros objetivos económicos. Lo que esta iniciativa persigue es poder contar con una base económica que nos permita comenzar el nuevo ejercicio con ciertas espectativas. En definitiva, queremos demostrar la base social sobre la que se sustenta Vura Music Project. De esta manera, al acudir a convocatorias tanto públicas como privadas, podremos alegar siempre que ya contamos con un fondo monetario que hace el proyecto viable.

Se trata de sumar fuerzas. ¡Animaos!

Memorias de Ismael Herrero

photoPues una vez que ya estamos de vuelta y de nuevo instalados en casa, me dispongo a escribir estas líneas a modo de resumen de lo que ha sido para mí esta experiencia de cinco meses de voluntariado en Moyo.

Es la primera vez que hago un voluntariado en mi vida. Aún me acuerdo cuando vi la convocatoria y presenté mi solicitud, en verdad sin pensármelo muy detenidamente, al fin y al cabo otra oportunidad más a la que optar… Al tiempo, recibí un e-mail de Aritz, coordinador del proyecto, en el cual me decía que estaba interesado en mi perfil y que la decisión era mía. En ese momento fue cuando ya empecé a darme cuenta y ser realista de la oportunidad que se me estaba ofreciendo. Necesité mi tiempo para tomar la decisión, pero gracias a una charla con mi primo (él es una persona experimentada en estos temas) y el saber que si decía que no a este proyecto iba a arrepentirme el resto de mi vida, me lancé a la piscina y dije que sí.

Y me alegro enormemente de haber dicho que sí y haber disfrutado de esta increíble experiencia. Como todo en la vida, ha tenido sus cosas negativas y sus cosas positivas, pero sin duda alguna para mí, pesa mucho mas lo positivo que lo negativo.
Vivir esta experiencia me ha hecho crecer tanto en lo profesional como en lo personal:
Profesionalmente hablando, he tenido la oportunidad de poder dar clases a niños y niñas provenientes de una cultura que en muchos aspectos es totalmente distinta a la nuestra, lo cual te obligaba a estar en un constante proceso de adecuación y mimetización con el medio. Por supuesto, todas las clases se dan en inglés, lo cual ha producido una mejoría de mi ni nivel en este idioma. No sólo he dado clases de tuba y bombardino, también he tenido un grupo de lenguaje musical, banda y en alguna ocasión clases de trombón, lo cual me ha hecho crecer aún más a nivel docente.
En general, estoy muy satisfecho con el progreso que han conseguido mis alumnos, si bien es cierto que aún hay que hacer hincapié en mejorar ciertos aspectos como la puntualidad o la asistencia, más esta última en la asignatura de lenguaje musical. Pero me he sorprendido muy gratamente de las ganas y el empeño que le ponen a la hora de aprender cómo tocar un instrumento. Hay casos de alumnos que se presentaban todos los días a clase, incluso los días que no les correspondía, y es algo que como profesor te llena profundamente de alegría.

En cuanto al nivel humano o personal he aprendido a saber tratar con los niños y adolescentes de Moyo, así como sus gentes en general. Cabe decir que es algo que ha sido realmente fácil puesto que siempre tienen una sonrisa para ti. Da gusto salir al pueblo a realizar unas compras o simplemente a dar un paseo y ver como la gente te saluda siempre y tienen un buen gesto contigo. Igual allí la gente no tiene tantas cosas como nosotros, pero se percibe claramente que con lo que tienen son felices, realmente felices. Está claro que el concepto de felicidad varía según la persona y el contexto. Gracias a este viaje, mi concepto de felicidad hoy en día ya no es el mismo.

Cabe decir que este no es un trabajo como otro cualquiera, puesto que aquí aparte de trabajar con tus compañeros tienes que convivir y eso hace que en ciertas ocasiones se pueda juntar lo profesional con lo personal y a veces el resultado sea complejo. No obstante, en la balanza pesa mucho más todo lo positivo que me deja este viaje y esta experiencia que lo negativo y de lo negativo también se aprenden muchas cosas.

Así pues, mi consejo para todo aquel que esté interesado en este proyecto y que por algún casual se encuentre leyendo estas líneas es muy sencillo: simplemente ve con la mente totalmente abierta y sin ningún tipo de expectativas que te puedas crear, simplemente vive el momento, la situación y la experiencia y empápate de ello. Así es como yo creo que realmente podrás disfrutar esta experiencia.

Ismael Herrero Huertas.

VMP según su alumnado

Estábamos pensando en la forma de agradecer a todas y cada una de las personas e instituciones que han ayudado a nuestro proyecto en estos dos años de andadura y se nos ocurrió que podíamos recoger en un vídeo lo que los propios alumnos y alumnas piensan sobre VMP. El resultado es francamente positivo. Sirva, pues, este vídeo de agradecimiento a todos vosotros.

Santa Cecilia

p1070438Como ya hiciéramos el año pasado por estas fechas en Moyo, quisimos celebrar Santa Cecilia junto con los niños y niñas del orfanato Babies Home y el orfanato Redeemer. Son dos colectivos sin duda desfavorecidos y por eso pedimos a los miembros de la banda que ese día lo compartan con ellos. Nuestra idea era la de realizar una marcha hasta la ciudad y allí tocar canciones en ubicaciones específicas. Sin embargo, la lluvia, que estos días es ya poco habitual, se presentó en el momento más inoportuno y nos impidió realizar la citada marcha. En cualquier caso, una vez la lluvia amainó, tocamos una canciones para los niños y niñas allí presentes, para luego realizar una corta marcha hasta el centro Multiusos de Moyo. El el vídeo que os mostramos a continuación, Ubbiku Raphael interpreta Amaizing Grace mientras el resto del mundo no puede hacer otra cosa que contemplar la lluvia.

Apoyos internos, implicación de los voluntarios

IMG_6403Como hace muchos días que no damos ningún informe de nuestros avances, ya era el momento de escribir unas palabras contando nuestras venturas y desventuras.

El título de este documento se debe a dos elementos fundamentales para el normal desarrollo de Vura Music Project. En el lado interno, nos referimos principalmente a las escuelas que son parte del proyecto, aquellas de donde viene nuestro alumnado. En Adjumani, como hiciéramos en Moyo, hemos invitado a tres escuelas a integrarse con nosotros y formar parte del proyecto. Todas han respondido bien, pero hemos encontrado un apoyo muy fuerte en una de ellas, en Cesia. Nuestras clases, salvo la de lenguaje musical, se han centralizado en su escuela. La disposición y la disponibilidad son totales y de esa manera resulta muy fácil trabajar. A pesar de la total novedad de la escuela, el alumnado está respondiendo bien, acudiendo en su mayoría a las clases. En Moyo, la escuela Moyo Girls también nos está ayudando mucho al permitirnos utilizar sus instalaciones. Sin embargo, después de dos años de proyecto (el piloto en 2014 y el primer año con voluntarios en 2015), los chicos y chicas que acuden a nuestras clases desde el principio, apenas eran capaces de leer partituras. Estamos intentando rediseñar las clases, delegando gran parte de la responsabilidad en los alumnos mayores. Las clases se están dirigiendo en gran medida a realizar lecturas fáciles con el instrumento. Aún es pronto para decirlo, pero la sensación es la de que estamos realizando avances notables en poco tiempo. Las clases han dejado de darse en departamentos estancos y todos los profesores colaboran los unos con los otros. Además, esto ha ocurrido durante la marcha prematura de uno de los profesores, lo cual ha exigido hacer de la adversidad virtud.

Aprovechamos también esta nota para anunciar que ya hemos contactado con un nuevo profesor de trombón. Todor nos acompañará desde mediados de septiembre hasta diciembre. ¡Bienvenido al proyecto!

Primeros pasos, primeras impresiones, por David Orduña (y II)

Durante la semana “de puertas abiertas” se produjo una anécdota que iba a desencadenar uno de los episodios más gratificantes vividos hasta ahora.
Durante una clase, me encontré de repente con tres chicos algo mayores sentados en el aula. No los vi llegar (doy las clases en el auditorio del centro) y me los encontré a los tres, mirando en direcciones opuestas, uno de ellos al techo con unas gafas naranja fosforito.
En mi ignorancia, pensé: “¿Estos vienen de un after?”
El caso es que no les presté mucha atención (bastante tenía con el caos de alumnos y alumnas antes descrito). Pero al finalizar las clases, aún seguían allí, así que me acerqué a preguntarles a ver si querían algo.
Al acercarme me di cuenta de que… ¡¡¡eran invidentes!!!
Me explicaron que querían aprender música, concretamente trompeta. Me produjo una ilusión tremenda, así que se lo comenté inmediatamente a Aritz, a quien le pareció una buena idea. La verdad es que de un modo casual nos encontramos con una herramienta integradora de otro sector poblacional con dificultades de integración.
Pero fue al dia siguiente donde se produjo una de las experiencias más reconfortantes de mi vida. Thomas Akuti, Anyanzo Samson y Drichi Emanuel, que es como se llaman los tres chicos invidentes, aparecieron para recibir su primera clase.
La verdad es que cuando me planteé la posibilidad de enseñar a invidentes, no me pareció que hubiera problemas especialmente difíciles de solventar. Al menos en una primera fase, no necesitarían aprender la lectura (lo cual precisaría de medios de escritura Braille). Podríamos trabajar mediante el oído y la improvisación (algo a lo que estoy bastante acostumbrado) e incluso aprender por imitación auditiva las canciones de la banda.

Sin embargo, al comenzar las explicaciones, me di cuenta de que las incicaciones iniciales referidas a postura y embocadura (colocación de la boca en la boquilla), no eran tan sencillas, al carecer del “ejemplo visual” y requerir de un lenguaje técnico que, al carecer yo de un gran nivel de inglés, ralentizaría la comprensión.
Y es ahí donde se me encendió una bombilla y pedí ayuda a dos alumnas allí presentes: Mokomiko y Aua.
El resultado inmediato fue tan espectacular que al instante decidí que mi única labor en ese momento debía ser observar. Observar y compartirlo con vosotros, mediante este video.
En educación hablamos mucho de sinergias, pero nunca me había encontrado con un episodio sinérgico así y además producido de un modo tan natural.
No es baladí el hecho de que sean niñas las que se involucran en este proceso de aprendizaje, tomando consciencia de un valor como personas que a veces la propia sociedad les niega.
Al finalizar la clase, les comenté mi felicidad, y les expliqué que no era un proceso en el que unos ayudan y otros son ayudados. Quien enseña, aprende del enseñado y viceversa.
Acto seguido, les ofrecí a las dos niñas un sustancioso contrato: ellas ayudarían en clase a los chicos invidentes, a cambio de dos caramelos semanales. Les hice unas tarjetas identificativas como “teacher assistant” y se fueron a casa orgullosísimas de su labor.
El resto de la semana, no se han limitado a trabajar juntos en clase, sino que varios días los he visto, haciendo su trabajo de teacher assistants durante el tiempo de estudio libre, por los jardines del recinto.
Y bueno, creo que ya estoy hablando demasiado. Basta con ver el vídeo, sobran las palabras.
Disfrutadlo.

Primeros pasos, primeras impresiones, por David Orduña (I)

IMG_20160706_183451Soy David Orduña, voluntario del proyecto los meses de julio a diciembre, como profesor de trompeta. Voy a contaros mis impresiones iniciales, transcurridas tres semanas.

La aventura, nunca mejor dicho, comienza el 29 de junio. Justo la noche anterior, se había producido el lamentable atentado del aeropuerto de Estambul, y nosotros viajábamos con Turkish, así que tuvimos que pasar una odisea de idas y venidas por el aeropuerto (con todos los instrumentos que llevábamos para el proyecto) hasta que al fin nos consiguieron un vuelo con la compañía Emirates, vía Dubai. Obviamente, el ser un grupo bastante numeroso (8 voluntarios) dificultó encontrar un vuelo con plazas para todos. Pero finalmente llegamos a Kampala, donde pasamos dos noches, ya que había que realizar diversas gestiones. Una vez realizadas, nos dirigimos a nuestros destinos.

Aritz Azparren, director del proyecto, se quedó con el grupo de voluntarios de Adjumani, para organizar éste, que es un emplazamiento nuevo para el proyecto. Los cuatro voluntarios restantes nos dirigimos a Moyo, donde nos esperaba el personal del Murtipurpose Training Center y otros dos voluntarios en el que va a ser nuestro hogar y centro de trabajo los próximos 5 meses. Su acogida fue realmente calurosa, e hicieron sentirnos como en casa desde el primer minuto.

Supuestamente el comienzo de las clases se iba a demorar varios días después de nuestra llegada. Básicamente porque Aritz debía quedarse en Adjumai para echar a andar el nuevo proyecto, y todavía había que configurar horarios, grupos, etc… después de visitar los colegios.

Sin embargo, se habrían de producir dos acontecimientos que cambiarían nuestra supuesta plácida llegada:

Por un lado, en una semana, la banda de la escuela debía tocar en un acto en el que haría presencia el nuncio papal, en Adjunami. Para ello, debían aprender en tiempo récord el himno pontificio (otro día os hablaré de los ugandeses y su pasión desmesurada por los himnos).

Por otro lado, parece ser que nuestra llegada había despertado entre muchos niños una gran expectación. Mi sensación al llegar es que estamos ante un proyecto muy asentado socialmente, dadas las expectativas creadas.

La suma de ello produjo un dulce caos de niños pululando por el recinto del Multipurpose, que hará las veces de escuela. Por un lado, niños que ya llevan un año en la escuela, ávidos de conocer a sus nuevos profesores, y de practicar un rato por los jardines. Por otro, los más mayores, con los cuales había que realizar un trabajo contra el reloj y con la dificultad de que, al no haber comenzado el curso oficialmente, aparecían para trabajar el nuevo himno cuando Dios se lo daba a entender.

Y por otro, una cantidad de niños, y sobre todo niñas, que aparecían por medio del boca a boca, interesados en aprender música, curioseando por las clases y probando, si había tiempo, instrumentos con los profesores.

A pesar del desconcierto y del caos, puedo decir que el objetivo de estos días ha sido cumplido. Los chavales de la banda tocaron más que dignamente el himno pontificio y esta semana hemos empezado las clases con overbooking de gente nueva, con muchas ganas de empezar.

Pero sobre todo, lo que más reconforta y hace dejar de lado las dificultades es la tremenda ilusión que cada momento vemos en las miradas de estos maravillosos niños y en la calidez con que sus gentes nos han acogido.